Liderar o Gerenciar

Una vez, haciéndolas de papá, consideraba que uno de mis hijos estaba listo para ciertas labores domésticas.  Había invertido bastante tiempo en el almuerzo y procuraba que el menor se fuera haciendo cargo de ciertas cosas, como lavar su plato y su vaso al menos. Me gustaría contarles que ante mi propuesta saltó de alegría y que dijo: “Papi, yo te ayudo, lavo también el tuyo, no te preocupes…”  Bueno, la verdad fue un poco distinto. Al principio quise enseñarle los beneficios que eso podía tener para él, y pronto me di cuenta que no veía beneficio alguno en mis planteamientos, y por supuesto, procuré seguir intentando.

Debo confesar que al poco tiempo ya mi disposición constructiva se me empezó a agotar,  al rato de varios intentos fallidos sólo fue posible que David acudiera al fregadero con una instrucción directa.  David: Lavá tu plato..!

Sí claro; lo logré, pero las ganas con las que mi hijo atendió la labor no son dignas de resaltar. Descubrí que una cosa es que yo quiera que mi hijo ayude en la cocina, y otra es que yo logre que mi hijo quiera ayudar en la cocina. Gerenciar es cuando yo hago que las cosas se hagan. Liderar es diferente, liderar es lograr que el otro quiera hacer las cosas. Son espacios que convergen pero que provienen de lugares muy distintos.

En la universidad y en el  mundo empresarial nos entrenan para gerenciar, y no necesariamente para liderar.   Ser gerente es algo relativamente resuelto; sin que lo considere sencillo, las Escuelas de Negocios son especialistas y hacen un muy buen trabajo en la mayoría de los casos.

El desafío del liderazgo es que traspasa el mundo Cartesiano, donde la existencia se basa en nuestra capacidad de pensar , y los intentos que tenemos para formar el liderazgo han venido desde el pensamiento, de ahí la confusión entre gerenciar y liderar.  La Gerencia es necesaria y viene desde la habilidad racional que tenemos, pero el Liderazgo no está en el mundo de lo concreto, está en el mundo de lo abstracto, donde converge lo que soy y lo que siento,  espacios donde estamos generalmente ciegos, sin capacidad de resolverlo  porque no sabemos distinguirlo.

El desafío organizacional es enseñar a SER a sus líderes, porque el liderazgo es una forma de SER que no es conocimiento per se, y por lo tanto no se puede enseñar como se enseña a administrar el tiempo, el dinero o los recursos, porque lo que hay que aprender no es para obtener conocimiento, ahí está la clave, proviene de un sitio profundamente diferente y profundamente ajeno para muchos.

Gerenciar es aprender a de alguna manera a HACER auque sea a través de otros. Liderar es SER en medio de las cosas que se hacen.

Maturana decía: » Sólo es posible intervenir, aquello que nos es posible distinguir», y muchas veces no logramos distinguir el impacto que el liderazgo tiene en los resultados empresariales. El Liderazgo es una forma de transformar la empresa, de unirla y de fortalecer los resultados.

 

“Transformar una organización, es transformar su liderazgo” Orlando Clúa.

 

 

Si enfrentas desafíos de liderazgo, contáctanos a info@inside-coach.com, a mí directamente a gerson.castro@inside-coach.com o al Whatsapp 8842-5568

 

 

Lo que no nos Enseñaron sobre “Decir No”

“Pues más vale que le informes que si es para pedir tu mano , no lo haga. Perdería el tiempo y me haría perder el mío…
-Pero es que yo opino…
-!Tu no opinas nada y se acabó!..
Tita bajó la cabeza y con la misma fuerza con que sus lágrimas cayeron sobre la mesa, así cayó sobre ella su destino.”

Como Agua para Chocolate

 

-!Tu no opinas nada y se acabó!.. La negación tiene matices, se pinta sobre el lienzo de la indiferencia o se traza sobre el papel de la consideración. El “No”, es una palabra pequeña que impacta en grande las posibilidades que cierra.

“… con la misma fuerza con que sus lágrimas cayeron sobre la mesa, así cayó sobre ella su destino.” Un destino que cambia no sólo por el “No” que recibió Tita, sino por la forma que lo recibió. La manera en que decimos “No”, influye en un mundo subyacente que se esconde en las profundidades del alma y que sale a flote sin darnos cuenta, y a veces sin que seamos conscientes de los estragos que hace.

Algunos “No” que me ha sido posible recoger entre las historias gerenciales o de vida que quedan esparcidas en mi camino, los planteo como casos a continuación.

Caso 1.
Gerente:          Que no tome vacaciones si se lesionó su compañero.
Jefe:                 Las vacaciones las solicitó con mucho tiempo porque planeó la fiesta de su hija.
Gerente:          Bueno, que la cancele.

Caso 2
Hijo:                Papá, ¿voy a poder ir a la fiesta?
Papá:                No hijo no vas.
Hijo:                Pero papá..
Papá                 No vas a la fiesta y punto, ya dije.

Caso 3
Esposa:             Amor, quisiera hablar con vos de lo que pasó que me tiene incómoda.
Marido:            Tengo mucho trabajo, hablá rápido y que no nos tome más de 20 mins.

Tu no opinas nada y se acabó..! La misma frase camuflada en esos diálogos, al igual que entre tantas conversaciones que escucho.

No se trata sólo del cumpleaños de la hija que la colaboradora debía cancelar, no se trata sólo de la fiesta a la que el hijo no podría ir, o la conversación apresurada entre el marido y la esposa. Se trata sobre todo del estado de ánimo que genera cada “No” que decimos. En tanto el “No” es una respuesta a una petición, cada solicitud que hacemos es una expectativa de que la respuesta sea en consecuencia con nuestro deseo; el “No”, por su naturaleza se contrapone a ese deseo, y aunque en muchos casos es necesario decir “No”, el problema está en cómo ese “No” refleja de forma tácita la importancia que le doy a lo que inquieta al otro.

Siguiendo a Rafael Echeverría, cuando algo no me es posible y yo me opongo, emerge el estado de ánimo del resentimiento, y si lo natural es desear lo que se pide, cada “No” que se entrega tiene por atributo propio la oposición, de ahí lo crucial que es hacerse cargo no sólo del “No” que damos, sino también de la expectativa implícita en la petición que recibimos. El problema no es decir que “No”, eso nos sale fácil porque sale de nosotros. El problema es no considerar lo que el otro necesita como válido.

Si considero válida la inquietud del que me plantea algo, si le doy importancia, es posible que surjan alternativas para decir un “No” distinto en los casos anteriores; algunas posibles podrían ser:

Caso 1:
Las vacaciones son para la fiesta de su hija, ¿qué otras opciones tenemos?

Caso 2:
Hijo, prefiero que no vayás a la fiesta, vení para contarte por qué, hablemos..!

Caso 3:
Amor, estoy con un trabajo. Te parece si lo hacemos mañana para dedicar el tiempo y la atención que merece la conversación.

No se trata de nunca decir “No”; por ejemplo es muy válido en espacios gerenciales y personales establecer tiempo para una conversación, dadas razones de eficiencia o por compromisos posteriores; el punto es que es distinto hacerse cargo desde la consideración que hacerse cargo desde la invalidación. Como se puede notar, el “No” de los casos originales reflejan abandono de cómo el otro se siente, en las alternativas se abraza emocionalmente, haciéndole sentir que lo que plantea es importante, aunque no necesariamente se esté de acuerdo, lo cual es un tema de otro escrito aparte.

Conclusión

Como seres humanos muchas veces encuadramos el lenguaje en las palabras que se dicen, dejando de lado que hay un mundo que subyace debajo de lo que se dice. Tal vez no hemos sido tan conscientes es que hay realidades que van más allá del camino alternativo que nos presenta cada “No”, que hay un mundo emocional subrepticio, y va a ser distinto si sabemos hacernos cargo o no de ese mundo.

La forma en que decimos cada “No”, refleja si nos importa lo que dice el otro, y si no es así, el “No” me importa se disfraza de urgencia, de imposición, de falta de tiempo o de espacio en la agenda.

Identifico ciertas características en las opciones alternativas de respuesta que presento para los casos planteados:

  1. Estas respuestas sólo son posibles si valido como genuino lo que el otro siente.
  2. Estas respuestas se hacen cargo del estado emocional que genera la negativa.
  3. Este interés por el otro me permite explorar opciones.
  4. El hacerme cargo del “No” que genero, impacta el futuro de la relación, tanto como lo hace el no hacerme cargo.

Si al hacer un recuento de nuestras relaciones encontramos alguna resquebrajada, es muy posible que encontremos el porqué escondido detrás de cada “No” que decimos, recubierto de resentimiento y distancia. Lo triste de esto es que muchas personas pueden pasar su vida con las relaciones colgando en los recuerdos lejanos de la memoria, sin darse cuenta del por qué se terminaron esas relaciones.

Soy Gerson Castro, Coach Empresarial. Si las conversaciones de tu empresa deben transformarse, mi whatsapp es 8842-5568.

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Felicidad sin Consciencia: Un fraude emocional

De moda al estilo New York Fashion Week, vestida de exhibición y liderando los titulares, es difícil encontrar un bien más promovido en la actualidad. Más allá de la fiebre del oro en Sutter’s Mill, el presente nos agobia con la fiebre de la felicidad cerrando al alza en Wall Street, volumen creciente en tanto su precio supera niveles históricos, la felicidad dispara su demanda. Google Trends respalda la tendencia y Facebook se abarrota de Posts: “Quiero ser feliz, por eso me alejo de aquello que me quita la paz”, 200.876 likes , 412 veces compartido.

Se ofrece felicidad como el mayor valor al que debemos aspirar como seres humanos; la vida feliz, la empresa feliz, engalanados con un indicador: “A Great Place to Work”, un índice que es respaldado con las fotos del personal sonriendo detrás del encuadre. La felicidad se esparce como un recurso inagotable, se despilfarra en las redes sociales y se encuentra dispersa en el camino. A Dios gracias por la tecnología que hoy nos permite obtenerla por descarga: “Downloading The Pursuit of Happiness”.

ESTAR Feliz o SER Feliz

Esta reflexión no se me permite en inglés o en francés, la lengua Cervántica me deja escabullirme de la trampa que se esconde entre las líneas que me salto cuando leo a la ligera “ Estar Feliz o Ser feliz”; parecieran dos líneas convergentes de nuestra geometría, pero cuando analizamos la ecuación, las líneas no se intersecan sino que se mantienen equidistantes. La reflexión inició hace algunos años ante la pregunta de mi hijo, cuando al terminar una conversación que evidentemente me generaba una molestia, me preguntó:

–      Papi, estás enojado.

–      Sí hijo, estoy enojado.

–      ¿Conmigo estás feliz?

–      Sí claro, contigo estoy feliz.

–      Papi, ¿cómo puedes estar enojado y feliz a la vez?

Otra pregunta de mis hijos que sólo alcancé a contestar con ligereza, pero que en el fondo quedó sin respuesta y da pie a esta reflexión. Quiero hacer notar que mi hijo no me preguntó: ¿Papi ERES feliz?, sino más bien: ¿Papi ESTAS feliz?

Pareciera a simple vista que se trata de una forma diferente de preguntar lo mismo, pero lo cierto del caso es que proviene de un lugar muy distinto. Muchas trampas en las que caemos respecto a la felicidad pasan por no distinguir si al hablar de ella hablamos de ESTAR o de SER. Desde mi observador, ESTAR feliz es una emoción que puede ser cortada perpendicularmente por la tristeza cuando ésta se contrapone a nuestro sentir. Análoga a la alegría, la felicidad tendemos a asociarla al cúmulo de endorfina cerebral.

SER feliz es diferente. Muchas veces en mi trabajo hablo con personas que requieren ver algo de sí mismos, como requiero ver yo de mí tantas veces; y es ese momento, donde la verdad nos confronta con la realidad incómoda de que existen cosas de las cuales no soy consciente, que somos confrontados con una realidad que a veces queremos esconder y aceptarla es para muchos sumamente perturbador, y eso no nos hace sentir precisamente felices (alegres).

ESTAR FELIZ:           Una emoción equivalente a la Alegría.

SER FELIZ                  Un estado de ánimo permanente.

La trampa aparece al confundir “Felicidad” con “Alegría”, alegría es un ESTAR momentáneo. Perseguir la felicidad confundiéndola con la alegría nos puede generar un fraude emocional, obteniendo como “Felicidad” un paquete de “Inconsciencia”, sin percatarnos de que disfrutamos de un producto adulterado.

¿Qué es la Felicidad sin consciencia?

1. La Felicidad sin consciencia es una excusa.  Un camino de Quijote, de batallas inventadas y encrucijadas cuyo menester es alcanzar la victoria y por lo tanto el fin justifica los medios. Esos desvaríos Quijotescos es posible que hicieran al Caballero Andante tremendamente feliz, aunque eso sí, tremendamente inconsciente de lo que en realidad pasaba a su alrededor. Extravíos de los cuales  apenas lograba Sancho darle algún matiz de cordura. La felicidad sin consciencia nos sirve para esconder las desventuras de nuestro camino y disfrazar molinos de gigantes.

A inicios de 1940 Hittler decidió intentar el exterminio de la raza judía, en tanto tenía éxito podría haber sido sumamente feliz, los primeros resultados eran alentadores para el Tercer Reigh y sus objetivos de dominación. Mucha felicidad llena de vacío diluida en la poca consciencia que el egoísmo destila. Ser feliz a toda costa, aunque eso implique dejar tendido al otro.

2. La Felicidad sin consciencia es una salida fácil.   “He decidido alejarme de aquello que no me hace feliz” indicaba el post, y me hizo preguntarme a propósito de mis experiencias: ¿Cuánto de nuestros conflictos tienen que ver con el no reconocer lo responsable que somos en las situaciones que enfrentamos?. ¿Y si soy yo mismo el que no generaba paz?

Dante acompañado por Virgilio en un camino hacia el cielo inicia su recorrido transitando primero por el infierno.  La vida es un camino donde la construcción de nuestro SER feliz requiere visitas a las profundidades de nuestra alma, a visitar nuestros infiernos, porque el camino a la plenitud pasa por la consciencia de que algo no estoy haciendo bien, y ese viaje a veces duele. Como decía Pesoa:

Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos» Fernando Pesoa.

La travesía hacia nuestro interior es un trayecto muchas veces doloroso que busca la plenitud que se logra cuando somos conscientes de cosas que no nos era posible ver, y SER felices aunque a veces no ESTEMOS felices (Alegres), y nos agobie el cuento de pensar que no lo somos porque no nos sentimos precisamente contentos.

3. La Felicidad sin consciencia es un engaño.  La felicidad sin consciencia es una prisión que atrapa mi realidad, me encarcela la mirada y desvía la atención de lo que está frente a mis ojos. Engaño que me da la sensación de libertad cuando puedo estar siendo preso de mis cegueras.

En ocasiones realizo una actividad con las empresas donde trabajo, en la cual cada uno brinda su autopercepción y recibe la percepción del resto del grupo respecto a su desempeño en lo sucedido. La regla general es que la percepción personal se sobre valore y usualmente diste mucho de la percepción del grupo.

La construcción conversacional siguiente resulta siempre aleccionadora, las razones sobran para justificar y no son suficientes para la introspección. Observo de forma recurrente que se ve el problema fuera de cada uno, el problema en el otro. Quizá por ello Einstein decía que si tuviera una hora para resolver un problema del cual dependiera su vida, 55 minutos los dedicaría a encontrar el problema real. Es aquí donde el coaching ha dado un aporte tan grande a la vida y a las empresas, buscando en cada pregunta volver la mirada al lugar correcto.

·     Se pierden relaciones: Es que no nos llevamos bien.

·     Se pierden colaboradores: Es que no estaba comprometido.

·     Se pierden negocios: Es que la crisis lo causó.

Se confunden las causas con las consecuencias, y eso nos salva, nos retribuye a la consciencia una falsa sensación de tranquilidad. Tal vez por ello evitamos hacernos ciertas preguntas: ¿Qué causó que se llegara a no llevarse bien? ¿Qué impacto tengo yo en el hecho de que mis colaboradores no se comprometan? ¿La crisis es externa o es la que vivo por no haber adaptado mi negocio a las condiciones siempre cambiantes? En estas preguntas empiezo a ser parte de lo que vivo, y tal vez las respuestas no son precisamente las que nos harían felices, pero tal vez sí nos harían crecer.

Reza la frase: ”¿De qué sirven los ojos, cuando no se quiere ver?”

¿Felicidad o Consciencia?

No es que no sea importante ESTAR feliz, el problema es si lo hacemos desde un lugar ajeno al otro, desde la justificación que nos libera de la responsabilidad de hacernos cargo de nuestras brechas, de lo que provoco en otros, de lo que no me ha sido posible observar de mí.

Desde mi punto de vista, la consciencia debe ser un valor aspiracional más allá de la felicidad, entendida ésta como momentos fugaces del ESTAR felices. La consciencia puede generar tristeza, desazón, frustración, pero a la postre crecimiento y plenitud que transforman a cada ser humano en una persona más integral, en un SER Feliz, aunque se transite por momentos de tristeza, que se contraponen a la alegría, al ESTAR feliz.

Reflexión Final

Antes de ser malinterpretado, quisiera desearte muchos momentos felices (alegres) y muchas sonrisas a carcajadas, aunque los tiempos de mayor crecimiento muchas veces vendrán de momentos un poco distintos.

La consciencia es el proceso de darnos cuenta, y muchas veces observar cosas de nosotros mismos no nos harán sentir bien.  No creo que en la vida y en las empresas se trate de buscar como máxima la felicidad por encima de la consciencia. La consciencia es una condición del SER feliz, que a veces se contrapone al ESTAR Feliz.

A veces hay que transitar más hacia las profundidades de nuestra alma, a los sitios oscuros como Dante acompañó a Virgilio, a nuestro infierno como una condición para abrir el camino que nos conduzca hacia nuestro cielo, a nuestra plenitud de vida personal y empresarial,  a ese espacio entre un lugar y otro al cual le llamo CONSCIENCIA.

No encuentro mejor película para meditar sobre la relación entre felicidad y consciencia que “Peaceful Warrior”, al principio de la película “Sócrates” le pregunta a Dan: ¿Eres Feliz?: Su respuesta fue un tajante sí que se va transformando a lo largo de la película.

Ser  felices es disfrutar el viaje, las tardes de sol (momentos felices) tanto como los días de lluvia (momentos tristes), entender el valor de los viernes sin desprestigiar la magia creadora del lunes,  transformar las caídas en lecciones y el fracaso en aprendizaje. Esos momentos son muchos.

La Felicidad se transforma cuando viene acompañada de consciencia.

Soy Gerson Castro. Coach Empresarial. Si quieres conversar, contáctame a mi whatsapp 8842-5568.

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Cuatro Enseñanzas que el Cuerpo Humano deja a los Resultados Empresariales

Era un día cualquiera, no había celebración alguna, corrí desde mi auto para no empaparme. No hubo saludo esta vez, una señas me avisaron que mi visita había nacido prematura, al llegar, mis padres se vestían de noche larga, de no me esperes temprano.Después de una mirada en forma de pregunta respondió mi papá: -”es que murió un amigo, voy a acompañar a su familia”. Me apresuré a regresar al auto por la lluvia, en tanto se me ocurrió preguntar:

– ¿Y de qué murió?- “Pues bueno, de todo el cuerpo..!”,contestó. No hay más preguntas, ya sé lo relevante.  Esa noche me fui pensando en esa frase, había mucho de cierto en lo que decía, morirse de a poco es posible pero al final, la muerte no es flexible, es radical, firme, absoluta, sin espacios para la duda; llega ella y alguien se va, pero se va completa, con todo el cuerpo.Con el paso del tiempo he encontrado en esa frase una compañera de camino, que me deja lecciones que siguen sumándose en mi quehacer diario, personal y empresarial.1. Se vive completo, se muere completoMi hijo quería como suele hacerlo, tirarme un abrazo mientras estoy en la computadora. Pasa cerca, se abalanza, me da un beso y se retira caminando hacia atrás hasta tocar la pared. Su carita aún de niño se aflige cuando su talón es recibido por el “rodapié” y pronto todo su cuerpo mostraba una señal de dolor, a pesar de que sólo una parte dolía. Ante un dolor, el cuerpo se aflige completo, física y emocionalmente, no discute entre sí, no se maltrata por el golpe, se cuida, y si hay herida el cuerpo trabaja integralmente para cerrarla.El cuerpo humano es un ejemplo de una estructura organizacional departamentalizada, dividida en sub-redes múltiples; así nos encontramos a diversos sistemas (digestivo, respiratorio, límbico, entre muchos otros). En eso nuestro cuerpo funciona muy similar a las organizaciones.

La diferencia con el entorno empresarial radica en que a pesar de que en ambos casos hay una integración a un propósito común, que en el caso del cuerpo humano es la vida y en el caso de las empresas los resultados (que en el fondo son la vida de las empresas), los subsistemas empresariales han sido constituidos como entes separados que ante la falta de cohesión parecieran no dolerse por el golpe que se lleve una de las partes, y pasa de lejos cómo la afectación que tiene una de las unidades impacta en el todo. El problema no es mío, es del otro departamento; y contrario al cuerpo humano que se aflige cuando una parte duele, pareciera que las otras partes del cuerpo organizacional no tienen el mismo sentir y se muestran aliviadas por que el problema no era conmigo, y soy ajeno, forastero en tierra de aprietos, que aún no co-habita en un lugar que requiere mucha consciencia para «verse parte» de las situaciones que se enfrentan.

Qué importa si nuestro cuerpo tiene un cerebro en perfecto funcionamiento, un corazón y unos pulmones fuertes, si el cuerpo experimenta una falla hepática u otro tipo de afección que acabe con nuestra vida. De la misma forma, de nada vale un buen departamento de ventas si las operaciones fallan en entregas oportunas, de poco valen finanzas ordenadas si el servicio al cliente fracasa. No importa qué parte del cuerpo empresarial falle, la parte que falle afectará las otras, y si muere la empresa, morirá completa.2. Los problemas que enfrentamos no son el problema.Hay ocasiones que el cuerpo genera ciertos trastornos y su sistema de defensas falla, y en algunos casos incluso se vuelve contra sí mismo, de modo que el sistema inmunitario deja de funcionar como un sistema defensivo puro para el cuerpo humano y se convierte en su enemigo, a esto los médicos le llaman enfermedades auto-inmunes.

Las enfermedades en general nos dejan una gran lección y sobre todo si se trata de este tipo de enfermedades. Ello se debe a que a menudo los síntomas apenas tienen relación unos con otros, y por lo tanto, es posible que el paciente no les haya concedido importancia y los haya pasado por alto. Es como si el médico que mira síntomas como manos hinchadas, cansancio extremo, dolor de pies, tratara precisamente esos signos de manera específica cuando estos pueden ser tributarios de un problema mayor, dando el médico palos de ciego al tratar de atacar síntomas que no resuelven el problema de fondo.

La analogía la encuentro en la forma en cómo los seres humanos enfrentamos las situaciones que vivimos, y es que somos los seres humanos los que resolvemos los quiebres de empresa, cargados a menudo de diagnósticos precoces y apresurados. Cuando empezamos a reconocer esto podemos examinar más fácilmente cómo nos enfrentamos a síntomas aislados, especialistas en un área específica que no deja espacio para una visión integral que permita diagnosticar lo que realmente sucede.

Para muestra un botón, una frase común en las organizaciones que trabajo es “tenemos un problema de comunicación”, y pronto nos vemos tratando de resolver la mala comunicación empresarial sin percatarnos que eso que queremos resolver es la consecuencia de algo que está mucho más profundo, y si no lo reconocemos pasaremos el tiempo dándole a la organización un tratamiento paliativo que aplaque el dolor, el cual irremediablemente volverá por que la causa era otra, y no ser capaz de reconocerlo nos deja pocas posibilidades de intervención eficaz.

El biólogo Humberto Maturana nos decía muy a propósito de lo anterior: “Sólo podemos intervenir en aquello que podemos observar”.3. La suma de partes individuales no constituye un todo.Recuerdo que en mis épocas de escuela el análisis de la biología humana siempre fue la división de sus componentes y sistemas, y dado que actualmente mis hijos están en la escuela, puedo decir que eso no ha cambiado mucho; pareciera que el ser humano podría desagregarse en partes y ser explicado.

Pero hay algo en la ecuación que se escapa, dividir el cuerpo humano podría permitirnos encontrar los pulmones, los ojos, el pelo, la piel; pero hay algo que aprendí de la teoría sistémica; hay elementos que no se pueden encontrar en los componentes individuales, que no existen por sí solos, que emergen solamente cuando hay integración.

De la integración del cuerpo humano nace la vida, el pensamiento, el sentir, elementos que no existen aislados, que no es posible encontrar en cada punto por separado. De la misma forma los resultados empresariales no es lo que hace cada departamento de manera individual, es su integración la que los produce. Pasa igual con las situaciones que enfrentamos; el análisis departamental, situacional, no basta, muchas veces el problema que enfrentamos es una propiedad que surge como resultado de un sistema que no ha sido armonizado.

Es por ello que no somos la suma de partes individuales, falta añadir la integración de esas partes, por que cómo se integren esas partes generará diversas situaciones que no es posible que sean generadas si la integración cambia, y por lo tanto la intervencion no puede ser departamental, por que termina siendo limitada.4. Llegar al Resultado no se resuelve enfocándose en el Resultado.La vida es a la biología como los resultados son a la empresa. Todos queremos una mejor calidad de vida lo que sería homólogo organizacionalmente hablando al deseo de mejores resultados, de ahí que pareciera que el foco empresarial deben ser los números al final del período; y claro, existe una razón poderosa para ello; si la empresa no obtiene resultados no tiene la capacidad para subsistir, se muere. Los resultados son la vida empresarial.

Desde el punto de vista meramente biológico, físico, la calidad de vida surge de un cuerpo que funciona en armonía, que respira sano, un corazón que bombea fuerte, entre muchas otras funciones. Ahora bien, el objetivo del cuerpo no es respirar, el objetivo es vivir, y si bien es cierto respirar se requiere para vivir, el objetivo es la vida, la respiración es una condición para la vida.

Entonces, ¿cuál es el foco para lograr la calidad de vida? (En este espacio me refiero a la biología, doy por vivo a todo aquel que aún respira con facultades completas). Podríamos decir que ejercicio constante, una sana y balanceada alimentación, (esto simplificando el análisis, hay otras variables que entran en juego pero no es el objetivo de este artículo).

Los resultados deseados son consecuencia, derivaciones, y el reto como Líderes empresariales siempre va a ser identificar las acciones que me apalancan el resultado, por que ahí debe estar el foco.  He conocido Gerentes que su enfoque a resultados es “recordar la meta” todos los días, lo cual se va transformando en advertencia, en amenaza, en desgaste. Con esto no quiero decir que los resultados esperados no deban conocerse, el punto es que hay acciones que nos pueden alejar o acercar, y así como la calidad de vida depende de las acciones que tomamos, la calidad de resultados no es en el fondo diferente.

Residual, la vida y resultados que tenemos hoy son las secuelas que deja en el tiempo lo que hacemos, integrados como parte de sistemas que son mucho más grandes que aquellos que representamos. Los resultados vienen del hacer recurrente de aquello que nos permite acercarnos a lo que necesitamos alcanzar.

En Síntesis, puedo decir:1. No importa qué parte del cuerpo empresarial falle, la parte que falle afectará las otras, y si muere la empresa morirá completa.2. Nos enfrentamos a síntomas aislados que disfrazan problemas mayores.3. La suma de partes no constituyen un todo, cómo se integren esas partes generará diversas situaciones que no es posible que sean generadas si la integración cambia.4. Residual, la vida y resultados que tenemos hoy son las secuelas que deja en el tiempo lo que hacemos, de ahí lo crítico que es identificar cuáles son las acciones que nos acercan más a los resultados que deseamos.

He podido descubrir que hay cosas que no puedo cambiar si no soy capaz de reconocerlas, y que el mundo organizacional enfrenta situaciones donde se reconocen los síntomas pero no su raíz, por eso busco que el Directivo, el Gerente, cada uno, encuentre la pregunta correcta antes que la respuesta ligera. Soy Gerson Castro, ponte en contacto conmigo, ya sea enviándome un mensaje a gerson.castro@inside-coach.com o al teléfono (506) 8842-5568, y así conversamos sobre cómo potenciar tu liderazgo y resultados.

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¿Qué precio estás pagando?

Conforme pasan los años, hay una palabra que sigue acompañándonos día a día … cumplir, cumplir, cumplir.   Debemos cumplir horarios, tareas, metas, fechas de entrega, objetivos, pero sobre todo: expectativas, las de otros y las nuestras!

Este esfuerzo por cumplir, hace que modifiquemos las prioridades y definimos una escala de importancia.  Hace que entreguemos alma, vida y corazón a ciertas prioridades, pero otras áreas quedan por fuera.  ¿Tus hijos crecieron y no los disfrutaste suficiente?  ¿Has dejado de comer a las horas indicadas o de manera saludable?  ¿Ya no sacas tiempo para ti y tiendes a dejarte de último?

¿Cuál es el precio que pagamos por cumplir todo lo que se nos pide?

Es común escuchar a algunos ejecutivos decir:  pero, ¿qué puedo hacer?   Y creo que cuando alguien hace esta pregunta, en el fondo siente que no puede hacer nada al respecto… como si un grillete lo mantuviera atado a una realidad que él mismo ha creado y permitido.

Lo cierto es que hay un denominador común:  se nos olvidó disfrutar!

Usamos más la expresión “tengo que” y menos la expresión “quiero” o “decido”.  Cuando usamos el “tengo que”, hay una sensación inconsciente de estar preso, amarrado y por tanto víctima de la situación.

Tienes dos caminos:

  1. Un camino sencillo para salir de esa sensación es responder a la pregunta:  ¿para qué hago esto? :  ¿para qué estudié esta carrera? ¿cuáles eran mis sueños cuando entré a esta empresa? ¿cuál era mi propósito cuando decidí dedicarme a esto?  Responder a estas preguntas te regresará a tu norte, a tu propósito de vida, que te traerá de vuelta la energía, el equilibrio y el optimismo.  Encontrarás que tu agenda se acomoda y que puedes dedicar tiempo de manera mucho más equilibrada.
  2. El otro camino es muy sencillo:  no eres un árbol, si no te sientes bien donde estás, muévete!  Busca un lugar donde puedas sentirte valorado, respetado, donde puedas colaborar y crecer.

¿Cuál es el precio que estás pagando por no disfrutar lo que haces?

¿Cuál es el precio que estás pagando por estar en un lugar donde no te sientes feliz?

¿Cuánto tiempo más quieres seguir pagando este precio?

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