Felicidad sin Consciencia: Un fraude emocional

Por 1 septiembre, 2017Liderazgo

De moda al estilo New York Fashion Week, vestida de exhibición y liderando los titulares, es difícil encontrar un bien más promovido en la actualidad. Más allá de la fiebre del oro en Sutter’s Mill, el presente nos agobia con la fiebre de la felicidad cerrando al alza en Wall Street, volumen creciente en tanto su precio supera niveles históricos, la felicidad dispara su demanda. Google Trends respalda la tendencia y Facebook se abarrota de Posts: “Quiero ser feliz, por eso me alejo de aquello que me quita la paz”, 200.876 likes , 412 veces compartido.

Se ofrece felicidad como el mayor valor al que debemos aspirar como seres humanos; la vida feliz, la empresa feliz, engalanados con un indicador: “A Great Place to Work”, un índice que es respaldado con las fotos del personal sonriendo detrás del encuadre. La felicidad se esparce como un recurso inagotable, se despilfarra en las redes sociales y se encuentra dispersa en el camino. A Dios gracias por la tecnología que hoy nos permite obtenerla por descarga: “Downloading The Pursuit of Happiness”.

ESTAR Feliz o SER Feliz

Esta reflexión no se me permite en inglés o en francés, la lengua Cervántica me deja escabullirme de la trampa que se esconde entre las líneas que me salto cuando leo a la ligera “ Estar Feliz o Ser feliz”; parecieran dos líneas convergentes de nuestra geometría, pero cuando analizamos la ecuación, las líneas no se intersecan sino que se mantienen equidistantes. La reflexión inició hace algunos años ante la pregunta de mi hijo, cuando al terminar una conversación que evidentemente me generaba una molestia, me preguntó:

–      Papi, estás enojado.

–      Sí hijo, estoy enojado.

–      ¿Conmigo estás feliz?

–      Sí claro, contigo estoy feliz.

–      Papi, ¿cómo puedes estar enojado y feliz a la vez?

Otra pregunta de mis hijos que sólo alcancé a contestar con ligereza, pero que en el fondo quedó sin respuesta y da pie a esta reflexión. Quiero hacer notar que mi hijo no me preguntó: ¿Papi ERES feliz?, sino más bien: ¿Papi ESTAS feliz?

Pareciera a simple vista que se trata de una forma diferente de preguntar lo mismo, pero lo cierto del caso es que proviene de un lugar muy distinto. Muchas trampas en las que caemos respecto a la felicidad pasan por no distinguir si al hablar de ella hablamos de ESTAR o de SER. Desde mi observador, ESTAR feliz es una emoción que puede ser cortada perpendicularmente por la tristeza cuando ésta se contrapone a nuestro sentir. Análoga a la alegría, la felicidad tendemos a asociarla al cúmulo de endorfina cerebral.

SER feliz es diferente. Muchas veces en mi trabajo hablo con personas que requieren ver algo de sí mismos, como requiero ver yo de mí tantas veces; y es ese momento, donde la verdad nos confronta con la realidad incómoda de que existen cosas de las cuales no soy consciente, que somos confrontados con una realidad que a veces queremos esconder y aceptarla es para muchos sumamente perturbador, y eso no nos hace sentir precisamente felices (alegres).

ESTAR FELIZ:           Una emoción equivalente a la Alegría.

SER FELIZ                  Un estado de ánimo permanente.

La trampa aparece al confundir “Felicidad” con “Alegría”, alegría es un ESTAR momentáneo. Perseguir la felicidad confundiéndola con la alegría nos puede generar un fraude emocional, obteniendo como “Felicidad” un paquete de “Inconsciencia”, sin percatarnos de que disfrutamos de un producto adulterado.

¿Qué es la Felicidad sin consciencia?

1. La Felicidad sin consciencia es una excusa.  Un camino de Quijote, de batallas inventadas y encrucijadas cuyo menester es alcanzar la victoria y por lo tanto el fin justifica los medios. Esos desvaríos Quijotescos es posible que hicieran al Caballero Andante tremendamente feliz, aunque eso sí, tremendamente inconsciente de lo que en realidad pasaba a su alrededor. Extravíos de los cuales  apenas lograba Sancho darle algún matiz de cordura. La felicidad sin consciencia nos sirve para esconder las desventuras de nuestro camino y disfrazar molinos de gigantes.

A inicios de 1940 Hittler decidió intentar el exterminio de la raza judía, en tanto tenía éxito podría haber sido sumamente feliz, los primeros resultados eran alentadores para el Tercer Reigh y sus objetivos de dominación. Mucha felicidad llena de vacío diluida en la poca consciencia que el egoísmo destila. Ser feliz a toda costa, aunque eso implique dejar tendido al otro.

2. La Felicidad sin consciencia es una salida fácil.   “He decidido alejarme de aquello que no me hace feliz” indicaba el post, y me hizo preguntarme a propósito de mis experiencias: ¿Cuánto de nuestros conflictos tienen que ver con el no reconocer lo responsable que somos en las situaciones que enfrentamos?. ¿Y si soy yo mismo el que no generaba paz?

Dante acompañado por Virgilio en un camino hacia el cielo inicia su recorrido transitando primero por el infierno.  La vida es un camino donde la construcción de nuestro SER feliz requiere visitas a las profundidades de nuestra alma, a visitar nuestros infiernos, porque el camino a la plenitud pasa por la consciencia de que algo no estoy haciendo bien, y ese viaje a veces duele. Como decía Pesoa:

Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos” Fernando Pesoa.

La travesía hacia nuestro interior es un trayecto muchas veces doloroso que busca la plenitud que se logra cuando somos conscientes de cosas que no nos era posible ver, y SER felices aunque a veces no ESTEMOS felices (Alegres), y nos agobie el cuento de pensar que no lo somos porque no nos sentimos precisamente contentos.

3. La Felicidad sin consciencia es un engaño.  La felicidad sin consciencia es una prisión que atrapa mi realidad, me encarcela la mirada y desvía la atención de lo que está frente a mis ojos. Engaño que me da la sensación de libertad cuando puedo estar siendo preso de mis cegueras.

En ocasiones realizo una actividad con las empresas donde trabajo, en la cual cada uno brinda su autopercepción y recibe la percepción del resto del grupo respecto a su desempeño en lo sucedido. La regla general es que la percepción personal se sobre valore y usualmente diste mucho de la percepción del grupo.

La construcción conversacional siguiente resulta siempre aleccionadora, las razones sobran para justificar y no son suficientes para la introspección. Observo de forma recurrente que se ve el problema fuera de cada uno, el problema en el otro. Quizá por ello Einstein decía que si tuviera una hora para resolver un problema del cual dependiera su vida, 55 minutos los dedicaría a encontrar el problema real. Es aquí donde el coaching ha dado un aporte tan grande a la vida y a las empresas, buscando en cada pregunta volver la mirada al lugar correcto.

·     Se pierden relaciones: Es que no nos llevamos bien.

·     Se pierden colaboradores: Es que no estaba comprometido.

·     Se pierden negocios: Es que la crisis lo causó.

Se confunden las causas con las consecuencias, y eso nos salva, nos retribuye a la consciencia una falsa sensación de tranquilidad. Tal vez por ello evitamos hacernos ciertas preguntas: ¿Qué causó que se llegara a no llevarse bien? ¿Qué impacto tengo yo en el hecho de que mis colaboradores no se comprometan? ¿La crisis es externa o es la que vivo por no haber adaptado mi negocio a las condiciones siempre cambiantes? En estas preguntas empiezo a ser parte de lo que vivo, y tal vez las respuestas no son precisamente las que nos harían felices, pero tal vez sí nos harían crecer.

Reza la frase: ”¿De qué sirven los ojos, cuando no se quiere ver?”

¿Felicidad o Consciencia?

No es que no sea importante ESTAR feliz, el problema es si lo hacemos desde un lugar ajeno al otro, desde la justificación que nos libera de la responsabilidad de hacernos cargo de nuestras brechas, de lo que provoco en otros, de lo que no me ha sido posible observar de mí.

Desde mi punto de vista, la consciencia debe ser un valor aspiracional más allá de la felicidad, entendida ésta como momentos fugaces del ESTAR felices. La consciencia puede generar tristeza, desazón, frustración, pero a la postre crecimiento y plenitud que transforman a cada ser humano en una persona más integral, en un SER Feliz, aunque se transite por momentos de tristeza, que se contraponen a la alegría, al ESTAR feliz.

Reflexión Final

Antes de ser malinterpretado, quisiera desearte muchos momentos felices (alegres) y muchas sonrisas a carcajadas, aunque los tiempos de mayor crecimiento muchas veces vendrán de momentos un poco distintos.

La consciencia es el proceso de darnos cuenta, y muchas veces observar cosas de nosotros mismos no nos harán sentir bien.  No creo que en la vida y en las empresas se trate de buscar como máxima la felicidad por encima de la consciencia. La consciencia es una condición del SER feliz, que a veces se contrapone al ESTAR Feliz.

A veces hay que transitar más hacia las profundidades de nuestra alma, a los sitios oscuros como Dante acompañó a Virgilio, a nuestro infierno como una condición para abrir el camino que nos conduzca hacia nuestro cielo, a nuestra plenitud de vida personal y empresarial,  a ese espacio entre un lugar y otro al cual le llamo CONSCIENCIA.

No encuentro mejor película para meditar sobre la relación entre felicidad y consciencia que “Peaceful Warrior”, al principio de la película “Sócrates” le pregunta a Dan: ¿Eres Feliz?: Su respuesta fue un tajante sí que se va transformando a lo largo de la película.

Ser  felices es disfrutar el viaje, las tardes de sol (momentos felices) tanto como los días de lluvia (momentos tristes), entender el valor de los viernes sin desprestigiar la magia creadora del lunes,  transformar las caídas en lecciones y el fracaso en aprendizaje. Esos momentos son muchos.

La Felicidad se transforma cuando viene acompañada de consciencia.

Soy Gerson Castro. Coach Empresarial. Si quieres conversar, contáctame a mi whatsapp 8842-5568.

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